Votar o encuestar, esa es la cuestión

Votar es una acción que hacemos a diario. Elegimos una cosa u otra entre multitud de posibilidades y de esa manera nuestro voto se transforma en un resultado satisfactorio o no. En muchas ocasiones nos hemos arrepentido de nuestros actos, queriendo volver atrás para cambiar los resultados, aunque eso imposible. Cuando elegimos la ropa, cuando llamamos a una persona, cuando decidimos que tomar o que comprar. Aunque este tipo de situaciones las hacemos casi sin pensar.

La votación para unas elecciones generales es un acto que todo español tiene derecho a hacer para la elección de los representantes que mejor considere para llevar las riendas de su país. Las encuestas actualmente dan como ganador al Partido Popular por un 41,2 % de los votos frente al 34,9 % del Partido Socialista Obrero Español.

Si nos remontamos en la historia, nos daremos cuenta de la poca importancia que tienen este tipo de encuestas. Muchos encuestadores (como Gallup o Roper) herraron en sus diagnósticos únicamente por no calcular el tiempo que iba a pasar hasta las próximas elecciones. Una encuesta realizada el día de antes podría dar unos resultados muy aproximados, pero una encuesta con años de antelación no significa nada.

La decisión de voto es algo muy importante en la política, es el instante el que el votante se decide sobre uno u otro candidato o partido. Los indecisos nacieron en ese instante, para estudiar el momento exacto en el que se decidían. El resultado fue que nadie mantiene su voto durante tanto tiempo (a no ser que sus ideales sean muy convincentes), aquellos que tienen dudas no eligen hasta momentos e incluso minutos antes de la votación. ¿Merece entonces la pena hacerle caso a una encuesta de este tipo?

Está bien tener conciencia de lo que va ocurriendo en el país, de lo que la gente opina. Pero que los votantes a favor del PP se emocionen por los resultados, ni que los votantes del PSOE se desilusionen por lo que han visto ya que todo puede cambiar de la noche a la mañana.

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¿Quién es culpable en la violencia machista?

Una reciente encuesta ha revelado un dato bastante deprimente respecto a la conciencia que algunos tienes de la violencia de género. Cuatro de cada 10 personas piensa que es la propia mujer la que es culpable de sufrir la violencia machista por parte de su agresor por seguir conviviendo con él. ¿Por qué una víctima va a ser la culpable de las continuas palizas?

Separarse de una persona no es fácil, y sobre todo cuando en la mayoría de los casos hay descendencia por medio. Es muy sencillo decir que cortar por lo sano es la mejor opción pero los sentimientos y las ganas de que esa persona cambie y se vuelva ‘humano’ siempre están presentes. Pero de ahí a que se la consideré culpable de la continua violencia que tiene que sufrir me parece descabellado e insultante.

Aunque en el caso de las denuncias interpuestas por las mujeres, parece que tenemos mayor conciencia de lo que ocurre todavía queda un 18,9 % que piensa que “la mayoría de las mujeres ponen denuncias falsas”. ¿Por qué alguien va a poner una denuncia falsa, cuando al hacerlo está poniendo en entredicho su matrimonio, su vida y exponiendo a la luz pública lo que puede suponer una humillación para muchos? Desde luego que las denuncias no se llevarían a cabo si no hubiera un parte de lesiones, testigos o algún tipo de prueba que justificará su testimonio.

Tampoco debemos hacer mucho caso a las encuestas, siempre han sido demasiado engañosas a lo largo de todos los tiempos y se emplean como mejor se quiere. Según el delegado del Gobierno para la Violencia de Género únicamente han sido 2.000 las personas encuestadas, de una población que supera con creces los 40 millones. ¿Acaso una muestra tan pequeña puede suponer una representación exacta del pensamientos español?

Las corridas taurinas desaparecerán en Cataluña

Se hizo oficial el pasado 29 de julio: Cataluña ha prohibido las corridas de toros. El Parlamento aprobó por mayoría la abolición de la fiesta nacional en el territorio catalán. Evidentemente la principal afectada ha sido la plaza de toros La Monumental, de Barcelona. Y es que a partir del 1 de enero de 2012 no se podrán realizar más corridas.

La fiesta nacional’ así es como algunos llaman al arte del toreo. Puede que sea eso y mucho más. Hay que reconocer que este tipo de espectáculo da de comer a mucha gente, por lo que se cree que las pérdidas podrían ser millonarias. Nadie ha conseguido llenar La Monumental de Barcelona, excepto José Tomás, pero los abonados y fieles amantes de los toros piensan en esta medida algo en contra de su propio país.

Como en este tipo de ocasiones han sido contrariadas las opiniones que han salido al respecto. Por una parte los férreos defensores taurinos que han puesto el grito en el cielo, aunque todavía puedan disfrutar del toreo hasta que se cumpla la fecha límite. Y por otros sobre todo los ecologistas, los defensores de los animales que han visto cumplido uno de sus objetivos al cerrar una de las plazas más importantes de España. Quizás pensando que el resto de las comunidades podrían sumarse a esta iniciativa y acabar para siempre con el toreo.

Todavía no se sabe que se hará con el lugar que ocupa el emplazamiento de la plaza de toros, ya que se trata de un sitio único y muy visitado por los turistas ¿Desaparecerá del mapa? ¿Dará paso a otras instalaciones? Ahora solo queda esperar para ver cómo se van desarrollando los acontecimientos.

Lo cierto es que no se conciben unas fiestas sin sus toros, unas ferias sin sus encierros taurinos, unos aficionados sin sus sueltas de vaquillas. Nos guste o no, estemos de acuerdo o en contra, la verdad cae por su propio peso y España ha sido y será la cuna del toreo, el motivo por el cual nos damos a conocer y se nos reconocen en el extranjero. A algunos nos parecerá terrible que se nos ligue con una abominación que lo único que hace es la matanza indiscriminada de animales y otros sentirán un orgullo patrio.